Novena a San Francisco de Asís
San Francisco de Asís (1181–1226), 'el Poverello', dejó las riquezas para abrazar la pobreza y seguir desnudo a Cristo pobre. Amante de la paz, hermano de toda criatura, recibió los estigmas y fundó una familia religiosa que sigue viva. Patrono de la ecología. Su fiesta es el 4 de octubre; la novena se reza del 25 de septiembre al 3 de octubre.
Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.
Oración inicial para todos los días
Bendición de San Francisco
El Señor te bendiga y te guarde. El Señor te muestre su rostro y tenga misericordia de ti. Vuelva el Señor su rostro hacia ti y te conceda la paz. El Señor bendiga a este su siervo.
Oración para todos los días
Bienaventurado Padre San Francisco, dirige compasiva mirada desde el excelso trono de tu gloria y ruega por tu pueblo; por este pueblo que has escogido para que en todo tiempo sirva delante de ti en el ministerio del Señor. Así sea.
Se reza a continuación la oración propia del día.
Día 1
«Repara mi Iglesia»
Ante el crucifijo de San Damián, el joven Francisco oyó al Señor: 'Repara mi Iglesia, que se derrumba.' Empezó reconstruyendo con sus manos una capilla en ruinas; con el tiempo comprendió que Dios le pedía renovar la Iglesia viva.
La renovación de la Iglesia empieza por piedras pequeñas: la propia conversión, la propia parroquia, el propio testimonio. Dios repara su Iglesia con santos, no con críticos.
Admirable Padre San Francisco, ángel de paz y heraldo del Rey de reyes, que con tus virtudes eres una de las mayores glorias de la Iglesia, obtenme por tus llagas y por tus grandezas las virtudes propias de mi estado y la gracia que te pido, si es la voluntad de Dios.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 2
Desposado con la pobreza
Francisco renunció públicamente a la herencia de su padre, devolviéndole hasta la ropa, para no tener otro padre que el del cielo. Abrazó la 'señora pobreza' no como miseria, sino como libertad: nada que defender, todo por recibir de Dios.
Las cosas que poseemos también nos poseen. El desprendimiento de Francisco es liberación: cuanto menos nos aferramos, más libres somos para amar. No hace falta ser mendigos, pero sí soltar el corazón.
Glorioso Padre San Francisco, Arca de santidad y fundador de la Orden Seráfica, por lo cual eres aclamado grandioso Padre de ingentes multitudes en tus tres Órdenes de Menores, de religiosas franciscanas y de terciarios, alcánzame el menosprecio del mundo y el deseo de las cosas celestiales.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 3
El hermano de todas las criaturas
Francisco llamaba hermanos al sol, al agua, al fuego, a los pájaros. En su Cántico de las criaturas alabó a Dios por toda la creación. No era sentimentalismo: veía en cada cosa la huella del Creador y le devolvía la alabanza.
Por eso es patrono de la ecología. Cuidar la creación no es moda: es reconocerla como don de Dios y casa común. Quien ama al Creador respeta y agradece lo creado.
Seráfico Padre San Francisco, devotísimo de la Reina de los cielos, de la que recibiste inefables bondades y a quien proclamaste Patrona de tus obras, obtenme la filial devoción a la Inmaculada Virgen María en tanto grado como es la voluntad de Dios.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 4
Instrumento de paz
Francisco fue apóstol de la paz en una época de guerras entre ciudades. Reconcilió enemistades, saludaba a todos con 'paz y bien', y llegó a cruzar las líneas de una cruzada para hablar de paz al sultán.
La paz no se declara, se construye: perdonando, tendiendo puentes, negándose a devolver mal por mal. Ser instrumento de paz empieza en casa, con los que tenemos cerca.
Santísimo Padre San Francisco, imitador del Hijo de Dios y copia exacta de Jesús, que por los copiosos dones de gracia que has recibido y por tu semejanza al Divino Redentor eres llamado Nuevo Cristo, haz que imite tus ejemplos para copiar más exactamente a Jesús, divino modelo de los predestinados.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 5
El abrazo al leproso
El giro de la vida de Francisco fue el día en que, venciendo el asco, abrazó y besó a un leproso en el camino. Lo que antes le resultaba repugnante se le volvió dulzura. En el rechazado había encontrado a Cristo.
Todos tenemos nuestros 'leprosos': personas o realidades que evitamos. La conversión pasa por acercarnos a lo que rechazamos. Ahí, muchas veces, nos espera el Señor.
Pacientísimo Padre San Francisco, serafín abrasado y amante de la cruz, que fuiste favorecido por Jesús con la impresión de las sagradas llagas en tu cuerpo, alcánzame que lleve incesantemente la cruz y haga frutos dignos de penitencia.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 6
La alegría perfecta
Francisco enseñó a sus hermanos que la 'alegría perfecta' no está en los éxitos ni en los milagros, sino en soportar con paz, por amor a Cristo, el rechazo y las contrariedades. Una alegría que no depende de las circunstancias.
Es una libertad enorme: ser feliz aun cuando las cosas salen mal, porque la alegría verdadera brota de estar con Dios, no de que todo funcione. Los santos son gente alegre en lo hondo.
Maravilloso Padre San Francisco, modelo de la perfección, que ocupas en el cielo el lugar más elevado que perdió el más alto de los ángeles caídos, vela por tus hijos y devotos y haz que obtengan siempre las misericordias del Señor con tu amable bendición.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 7
El pesebre de Greccio
Francisco montó en Greccio el primer belén viviente, para que la gente sencilla contemplara la ternura de Dios hecho niño en un pesebre. De él viene la entrañable costumbre del nacimiento en nuestras casas.
Francisco tenía el don de hacer palpable la fe: mostrar a un Dios cercano, pobre y tierno. También nosotros podemos hacer visible el Evangelio con gestos concretos que acerquen a Dios a los demás.
Taumaturgo Padre San Francisco, que obras grandiosas maravillas en favor de los que se acogen a tu patrocinio y que es tu eficacísima protección, logra que se cumplan en mí las promesas hechas a tus hijos, de que ninguno se condenaría vistiendo dignamente el hábito, sino que obtendría la misericordia arrepintiéndose de sus pecados.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 8
Los estigmas
Cerca del final, en el monte Alverna, Francisco recibió los estigmas: las llagas de Cristo impresas en su carne. Tanto había contemplado y amado al Crucificado que llegó a parecerse a Él hasta en las heridas.
El amor configura: nos vamos pareciendo a quien amamos y contemplamos. Contemplar a Cristo con frecuencia va imprimiendo en nosotros sus rasgos, empezando por la misericordia.
Devotísimo Padre San Francisco, que eres «el santo más amante del Sagrado Corazón de Jesús, la víctima más identificada con Él y el alma que se ofrece continuamente a la Justicia divina para obtener en Él y por Él misericordia para los pecadores y amor y gracia para las almas religiosas», acrecienta en mí el perfecto amor de Dios y del prójimo.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Día 9
La hermana muerte
Francisco murió pobre, tendido en la tierra desnuda, cantando a la 'hermana muerte corporal'. Para él, hasta la muerte era una hermana, puerta hacia el encuentro definitivo con Dios. Terminó su vida como la vivió: alabando.
Termina la novena con su serenidad ante la muerte, fruto de una vida entregada. Quien vive amando y desprendido no teme el último paso: lo espera como un encuentro. Llevemos su 'paz y bien' a todos.
Poderosísimo Padre San Francisco, auxilio de los que te invocan, que por querer de Dios libras del Purgatorio las almas de tus hijos y logras su entrada en el paraíso, hazme verdadero hijo tuyo, para que merezca siempre tu valiosísima protección.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Oración final para todos los días
Oración final
Perfecciona, Padre Seráfico, la viña que tus manos han plantado y escucha las súplicas de tus hijos.
Padre mío San Francisco, ruega y bendice a tus hijos y devotos. Amén.
Bendición de San Francisco, oración para todos los días, oraciones propias de cada día y oración final: texto tradicional de dominio público, con modernización ligera de las formas arcaicas de segunda persona (vos/vosotros → tú), conservando el sentido y la estructura. Meditaciones: composición original de Rezo. Pendiente de revisión.