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Novena al Señor de los Milagros

Comienza 9 de oct.Fiesta 18 de oct.

El Señor de los Milagros, el 'Cristo Moreno' o 'Cristo de Pachacamilla', es la mayor devoción del Perú. Su imagen, pintada por un esclavo angoleño en un muro de Lima, sobrevivió intacta a terremotos que derribaron todo alrededor. En octubre, 'el mes morado', multitudes vestidas de morado acompañan sus andas. Su día principal es el 18 de octubre.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Oración inicial para todos los días

Por la señal de la Santa Cruz. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Te ofrezco mis sufrimientos como expiación de mis pecados; propongo confesarme y cumplir la penitencia que me sea impuesta. Ayudado de tu gracia, propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Oración preparatoria

Adorabilísimo Jesús Crucificado, Hijo de Dios vivo, que has venido del cielo a la tierra y te has sacrificado, muriendo en una Cruz para salvarnos, yo te reconozco por mi verdadero Dios, mi Padre, mi Salvador y mi Redentor, mi única esperanza en la vida y en la muerte, y mi única salvación posible en el tiempo y en la eternidad.

Me tengo por indigno, Señor y Dios mío, de presentarme ante tu Majestad por mi gran miseria y muchas culpas, pero ya me arrepiento de ellas y, confiado en tu gran misericordia, acudo a ti. Dios Todopoderoso y verdadero Señor de los Milagros, suplicando humildemente que te dignes hacer uso de tu omnipotencia, obrando milagros de misericordia en mi favor y en el de todos nosotros.

Aplaca, Señor Misericordiosísimo, tu justa indignación provocada por nuestros pecados; calma las iras de la tierra, del mar y de los elementos para que no seamos castigados con terremotos, tempestades, pestes, guerras ni otras calamidades que de continuo nos amenazan; líbranos, Salvador nuestro amorosísimo, de todo mal y peligro en la vida y en la muerte, y obra el mayor de tus milagros en favor nuestro, haciendo que te amemos y sirvamos de tal suerte en este mundo que merezcamos verte y gozarte en el cielo, donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas Dios, Uno y Trino, en infinita gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Se reza a continuación la meditación propia del día.

Día 1

El muro de Pachacamilla

Hacia 1650, un esclavo angoleño pintó una imagen de Cristo crucificado en el muro de un humilde local en el barrio de Pachacamilla, en Lima. Nadie imaginaba que aquella pintura sencilla se convertiría en la mayor devoción del Perú.

Dios elige lo humilde: un muro pobre, la mano de un esclavo. Sus obras más grandes empiezan casi siempre en lo pequeño y despreciado. También en nuestra pobreza puede pintar Dios su rostro.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 2

La imagen que resistió el terremoto

En 1655, un violento terremoto derribó casas y templos de Lima. Sin embargo, el frágil muro con la imagen de Cristo quedó en pie, intacto. La gente vio en ello un signo: donde el Señor está, se sostiene lo que parecía condenado a caer.

En los terremotos de la vida —pérdidas, crisis, enfermedades— hay algo que no se derrumba si Cristo está en el centro: la fe, la esperanza, el amor. Aferrarse a su cruz es apoyarse en lo que no cae.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 3

El Cristo Moreno del pueblo

El Señor de los Milagros es el 'Cristo Moreno': nació entre esclavos africanos, indígenas y mestizos, los más pobres de la Lima colonial. Es el Cristo del pueblo, que se identifica con los que sufren y son despreciados.

Dios no se avergüenza de los pobres: se hace uno con ellos. En el Cristo Moreno, los humillados de la historia reconocen a un Señor que los mira de igual a igual y los ama primero.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 4

El mes morado

En octubre, Lima se viste de morado: el color del hábito de los nazarenos y de la penitencia. Miles acompañan las andas del Señor en una de las procesiones más multitudinarias del mundo. La ciudad entera se vuelve oración.

El morado es color de conversión. Acompañar al Señor en su procesión es también decidir acompañarlo en la vida: dejar el pecado y caminar tras Él. La fiesta externa pide un cambio interno.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 5

La cruz, fuente de milagros

La imagen muestra a Cristo crucificado, con el Padre y el Espíritu Santo en la parte superior y la Virgen y la Magdalena al pie. Los milagros del Señor brotan de su cruz: es en su muerte y resurrección donde nace toda gracia.

No hay milagro sin cruz. Lo que pedimos, lo pedimos por los méritos de la Pasión de Cristo. Mirar el crucifijo es recordar hasta dónde llegó su amor por cada uno de nosotros.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 6

Los enfermos y los que sufren

Ante el Señor de los Milagros, generaciones de peruanos han presentado sus enfermedades, sus penas y sus imposibles. Es el Cristo de los que ya no tienen a quién acudir, el último y firme recurso de los desesperados.

Cristo crucificado entiende todo dolor porque lo vivió. Encomendarle los enfermos y los que sufren no es gesto vacío: es ponerlos ante Aquel que puede sanar y siempre acompaña.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 7

Fe que atraviesa el océano

Donde hay peruanos, hay procesión del Señor de los Milagros: en Roma, en Nueva York, en Buenos Aires, en tantas ciudades del mundo. La devoción viaja con los migrantes y mantiene viva su identidad y su fe lejos de casa.

La fe une a un pueblo disperso. El Cristo Moreno recuerda a cada peruano lejos de su tierra quién es y de quién es. Encomendemos a los migrantes que llevan su fe por el mundo.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 8

La hermandad y el servicio

La Hermandad del Señor de los Milagros, uno de los grupos laicales más numerosos del mundo, no solo carga las andas: sirve a los pobres, visita enfermos, organiza obras de caridad. La devoción se prolonga en servicio.

Cargar al Señor sobre los hombros es también cargar las necesidades del hermano. La fe que se queda en procesión sin caridad está incompleta. Pidamos que nuestra devoción dé frutos de amor concreto.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Día 9

En tu cruz, nuestra esperanza

Termina la novena ante el Cristo que no cae. Su imagen, que resistió terremotos, es promesa para un pueblo que ha conocido tantas sacudidas: mientras Cristo esté en el centro, la esperanza no se derrumba.

Llevemos su morado en el corazón: penitencia y esperanza juntas. Sea cual sea el resultado de lo que pedimos, en su cruz descansamos, seguros de que su amor no falla.

Se medita y se pide lo que se desea obtener del Señor por medio de esta novena. Luego se rezan cinco Padrenuestros, cinco Ave Marías y cinco Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor; por tu Santísima Madre, ¡misericordia, Señor!

Oración final para todos los días

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de Contrición, oración preparatoria, súplica diaria y doxología final: texto tradicional de dominio público de la novena al Señor de los Milagros, con modernización ligera de las formas arcaicas de segunda persona (vos/vosotros → tú), conservando el sentido y la estructura. Meditaciones: composición original de Rezo. Pendiente de revisión.

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