Novena a María Auxiliadora
María Auxiliadora —Auxilio de los Cristianos— es la advocación que San Juan Bosco difundió por el mundo a través de la familia salesiana. Es auxilio en las batallas de la fe y madre de la juventud. Su fiesta es el 24 de mayo; la novena se reza del 15 al 23.
Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.
Oración inicial para todos los días
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición para todos los días
Jesús, mi Señor y Redentor: yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.
Oración de invocación para todos los días
Oh Dios todopoderoso y misericordioso, que en defensa del pueblo cristiano estableciste admirablemente en la Beatísima Virgen María un perpetuo auxilio: concédenos propicio que, fortalecidos con tal protección, luchando en esta vida podamos, en la muerte, conseguir victoria del enemigo maligno. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Ofrecimiento para todos los días
Se rezan tres Avemarías y un Gloria, y se repite la jaculatoria: «María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros».
Día 1
Auxilio de los Cristianos
El título «Auxilio de los Cristianos» viene de las letanías y se afianzó tras victorias en que el pueblo cristiano atribuyó su salvación a la intercesión de María. Es la Madre que acude en la batalla, cuando las fuerzas humanas no bastan.
Todos libramos batallas: contra el mal, contra el desánimo, por la fe de los nuestros. En ellas, María no es espectadora: es auxilio real y oportuno para quien la invoca.
María Auxiliadora, ven en nuestra ayuda en las batallas de cada día y no nos dejes solos.
Día 2
«Ella lo ha hecho todo»
San Juan Bosco levantó oratorios, escuelas y una congregación entera confiando en María Auxiliadora. Al final de su vida, mirando su gran basílica en Turín, decía: «Ella lo ha hecho todo.» Don Bosco solo puso la confianza.
Las grandes obras de Dios nacen de la confianza en su Madre. Cuando nos parezca que una tarea nos supera, hagamos como Don Bosco: empezar, y dejar que Ella lo haga todo.
María Auxiliadora, danos la confianza de Don Bosco; que emprendamos el bien seguros de tu ayuda.
Día 3
Madre y maestra de la juventud
El carisma salesiano es la educación de los jóvenes, sobre todo de los más pobres y en riesgo. María Auxiliadora es su Madre: la que cuida, forma y protege a la juventud en los años decisivos.
Los jóvenes de hoy enfrentan tantos peligros como los de antes, o más. Encomendarlos a María Auxiliadora es rodearlos de una protección que ninguna vigilancia humana iguala.
María Auxiliadora, protege a la juventud; guarda a nuestros jóvenes de todo mal y guíalos hacia el bien.
Día 4
Auxilio de la Iglesia
María Auxiliadora fue invocada especialmente como protectora del Papa y de la Iglesia en tiempos de persecución. Donde la barca de Pedro es azotada por las tormentas, la Madre está al timón junto a su Hijo.
La Iglesia siempre tiene enemigos, dentro y fuera. Rezar por ella, por el Papa y los pastores, es parte del auxilio que María quiere canalizar a través de nuestra oración.
María Auxiliadora, protege a la Iglesia y al Papa; sostén a los pastores fieles y purifica lo que haga falta.
Día 5
El sistema preventivo: razón, religión y amor
Don Bosco educaba con razón, religión y cariño, previniendo el mal más que castigándolo. Bajo la mirada de María Auxiliadora, formó santos jóvenes como Domingo Savio. La ternura educa mejor que la dureza.
También en casa se educa así: acompañando de cerca, confiando, corrigiendo con amor. Pidamos a María Auxiliadora ese estilo materno de acompañar a los que tenemos a cargo.
María Auxiliadora, enséñanos a educar con razón, fe y cariño, previniendo el mal con el bien.
Día 6
Devoción a la Eucaristía y a María
Don Bosco resumía su pedagogía espiritual en dos columnas, como en un sueño famoso: la Eucaristía y María Auxiliadora. Entre esas dos columnas, la barca de la Iglesia y del alma resiste cualquier tormenta.
Comunión frecuente y confianza en María: dos anclas seguras. Quien se aferra a ellas no naufraga. Cuidemos estas dos devociones como cuidó Don Bosco a sus jóvenes.
María Auxiliadora, llévanos a la Eucaristía y mantennos firmes entre esas dos columnas de salvación.
Día 7
Alegría salesiana
Don Bosco decía a sus jóvenes: «Sirvan al Señor con alegría.» La espiritualidad de María Auxiliadora es luminosa y festiva: patios llenos de juegos, música y risas, porque la santidad juvenil es alegre.
La tristeza no viene de Dios. Servirlo con alegría, aun en las dificultades, es un modo de evangelizar. María, causa de nuestra alegría, nos enseña a vivir así.
María Auxiliadora, danos la alegría de servir a Dios, que atrae más que mil discursos.
Día 8
La familia salesiana en América
Los salesianos llevaron a María Auxiliadora por toda América, desde la Patagonia hasta el norte, fundando escuelas y oratorios entre los más pobres. Su devoción es hoy fuerte en Argentina, Chile, Venezuela y tantos países.
Detrás de tantas escuelas, talleres y misiones hay una confianza mariana. Demos gracias por los educadores y misioneros que, bajo su amparo, han sacado adelante a generaciones enteras.
María Auxiliadora, bendice a los educadores y misioneros; multiplica las obras de bien entre los jóvenes.
Día 9
Confiar hasta el final
Termina la novena con la lección de toda la vida de Don Bosco: confiar en María Auxiliadora hasta el final, en lo grande y en lo pequeño, seguros de que Ella no abandona a quien se pone en sus manos.
Hagamos nuestra su jaculatoria favorita: «María Auxiliadora, ruega por nosotros.» Repetida con fe en los momentos de necesidad, abre la puerta a su auxilio.
María Auxiliadora: concédenos la gracia de esta novena y enséñanos a confiar en ti hasta el final. Amén.
Oración final para todos los días
Invocación a María Auxiliadora para todos los días
¡Oh María, Virgen poderosa, grande e ilustre defensora de la Iglesia, singular Auxilio de los Cristianos, terrible como un ejército ordenado en batalla! Tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo. ¡Oh Madre!, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo, y en la hora de nuestra muerte, llévanos al Paraíso. Amén.
Súplica a María Auxiliadora
Necesitando un favor especial, y confiando en tu bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los Cristianos. Conocedor de las innumerables gracias que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy, humildemente, postrado a tus plantas, te suplico, con todo el fervor de mi alma:
(Aquí se pide la gracia que se desea obtener.)
Bien sé, Madre querida, que yo no merezco nada, y aun temo que mis culpas sean un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu santo Auxilio. Amén.
V. María, Auxiliadora de los Cristianos.R. Ruega por nosotros.
Oraciones fijas para todos los días (Acto de Contrición, Oración de invocación, Ofrecimiento, Invocación y Súplica a María Auxiliadora): texto tradicional de la novena salesiana, de dominio público, transcrito de Píldoras de Fe (pildorasdefe.net); circula sin autor moderno atribuido ni reclamo de copyright sobre la oración. Las meditaciones propias de cada día son composición original de Rezo. Pendiente de revisión.