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Novena a Nuestra Señora de Luján

Comienza 29 de abr.Fiesta 8 de may.

Patrona de la Argentina (y del Uruguay y Paraguay), Nuestra Señora de Luján se venera en su gran basílica a orillas del río Luján. Según la tradición, hacia 1630 una imagen de la Inmaculada, transportada en carreta, se negó a moverse de aquel lugar hasta que la bajaron: allí quiso quedarse. Cada octubre, una multitud de jóvenes peregrina a pie hasta su santuario.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Oración inicial para todos los días

Oración para todos los días

Divino Jesús, que, en la hora suprema de tu agonía, para no dejarnos en la orfandad, en la persona del evangelista San Juan nos honraste con el nombre de hijos de tu propia Madre y diste a Ella la misión amorosa de ser la Madre de la humanidad; venimos a postrarnos a tus pies para rendirte el homenaje de nuestra gratitud por esa fineza de tu amor paternal.

No nos dejaste, así, solos en el mundo, en el momento de tu muerte y de tu partida. María ha sido la verdadera Madre de la humanidad y nosotros, sus hijos, hemos recibido de Ella los inmensos beneficios de su inagotable amor. Desde la hora en que acompaña a tus discípulos en el cenáculo y los guía, a través de trabajos apostólicos, en sus años de vida sobre la tierra, hasta la hora presente, después de su muerte, sus caricias amorosas han rozado la frente del mundo, para consuelo y aliento de sus penas, para alegría de sus triunfos y para guía de su tránsito por la vida hacia la feliz eternidad. Y unas veces con sus escapularios y otras con sus rosarios, ya desde un trono de espinas, ya desde una columna, ora en las grutas de los montes, ora en las espesuras de las selvas, siempre, en la sublime visión de su belleza, descendió a la tierra bajo innumerables advocaciones, y fue la Madre de misericordia, cumpliendo la divina misión que tú le encomendaste en la cumbre del Calvario.

Señor, este pueblo, postrado hoy ante tus aras, también ha merecido su especial favor; también él puede llamarse su hijo y darle el dulce nombre de Madre, porque así se ha mostrado, al elegir un rincón de esta tierra para fuente de sus gracias. Su imagen bendita, que un día se detuvo en Luján para morar en él, no es otra cosa que un venero de los amores maternales de María, difundidos por todos los ámbitos de la patria.

Señor, gracias infinitas te sean dadas, porque al darnos a tu propia Madre por Madre del mundo, nos la diste de una manera especial en la advocación de Nuestra Señora de Luján, que es la dicha, el tesoro y la gloria de la devota Nación Argentina, que la proclama, con justicia, Reina del Plata y Madre de su pueblo.

Se reza a continuación la meditación propia del día.

Día 1

La carreta que no quiso seguir

Cuenta la tradición que una carreta llevaba dos imágenes de la Virgen a un destino lejano. Al llegar a un paraje junto al río Luján, los bueyes no lograron moverla; solo cuando bajaron una de las imágenes, la carreta avanzó. La Virgen había elegido su lugar.

María elige quedarse donde su pueblo la necesita. También hoy escoge nuestras casas y nuestros caminos comunes para hacerse presente. No busca los palacios: busca estar cerca.

Deprecaciones

Sé bienvenida, oh María, a nuestro pueblo. Permanece en él eternamente. Sé su Reina y Madre, pero Madre de misericordia. (Dios te salve, María...)

Santifica, Señora, al pueblo que elegiste, para que tu venida sea una prueba de su salvación. (Dios te salve, María...)

Así como tu visita a la madre del Precursor hace aún sonar en nuestros templos las notas del Magníficat, que por esta visita que haces al pueblo argentino tu nombre suene siempre en sus labios y se grabe en su corazón. (Dios te salve, María...)

Día 2

El negrito Manuel

La tradición conserva el nombre de Manuel, el esclavo negro que cuidó la imagen de Luján durante décadas con fidelidad y ternura. El primer devoto y guardián de la Patrona fue el más humilde y despreciado de todos.

Dios confía sus tesoros a los pequeños. La devoción a Luján nace del corazón de un esclavo: recordatorio de que ante María y ante Dios no hay clases ni razas, solo hijos.

Deprecaciones

Fundadora de la Villa de Luján, sé también el fundamento de nuestra vida espiritual, para que jamás se derrumbe el edificio de nuestra fe. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, que se apoye siempre en ti la familia argentina y que su escuela enseñe a las generaciones infantiles a fundamentar su porvenir sobre la base inconmovible de la moral. (Dios te salve, María...)

Sé, poderosa Señora, el sostén de nuestras instituciones, y cuando súbditos y mandatarios se descarrilen del sendero del bien, dales la fortaleza necesaria para que encaminen nuevamente sus pasos por el camino de la virtud. (Dios te salve, María...)

Día 3

La Inmaculada, celeste y blanca

La imagen de Luján representa a la Inmaculada Concepción, vestida de celeste y blanco — los colores que la patria argentina hizo suyos. La pureza de María se volvió bandera de todo un pueblo.

Que un pueblo tome como madre a la Inmaculada es una gracia y una tarea: pedirle la limpieza de corazón que ella tuvo, para construir una sociedad más honesta y más fraterna.

Deprecaciones

Madre de los humildes, caritativa Virgen de Luján, no olvides a los que sufrimos en este valle de lágrimas. (Dios te salve, María...)

Sagrada Virgen María, piélago inmenso de inagotable caridad, haz que el amor de los hermanos reine entre nosotros y que en medio de tu pueblo se mantenga siempre ardiendo la hoguera de la caridad cristiana. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, que has socorrido tantas veces nuestras pobrezas materiales, que tu auxilio sea también para nuestra indigencia espiritual, haciéndonos ricos de las virtudes que conducen al cielo. (Dios te salve, María...)

Día 4

La peregrinación a pie

Cada octubre, más de un millón de personas —sobre todo jóvenes— caminan durante horas desde Buenos Aires hasta la basílica de Luján. Van cansados, ampollados, felices. La consigna resume la fe de un pueblo: «Madre, te vengo a ver.»

La vida entera es peregrinación hacia la casa del Padre. Caminar hacia María es ensayar ese camino mayor: con esfuerzo, en compañía, y con la alegría de saber que al final hay una Madre esperando.

Deprecaciones

Madre bondadosa de Luján, cuando la aridez de nuestro espíritu nos esté por llevar a la tibieza y a la indiferencia, haciéndonos perder tu devoción, que el riego fecundante de tus gracias nos haga renacer en el fervor de la piedad. (Dios te salve, María...)

Consuelo de los afligidos, en nuestros peligros, en nuestras angustias, en nuestras necesidades, sé nuestro poderoso auxilio y líbranos de todo mal. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, defensa nuestra, sé nuestro escudo cuando las hordas de Lucifer nos ataquen para hacer a nuestras almas cautivas del pecado. (Dios te salve, María...)

Día 5

Madre de los jóvenes

La peregrinación de Luján es, ante todo, de jóvenes. Van con sus preguntas, sus heridas y sus sueños, y le confían a la Madre lo que muchas veces no saben decirle a nadie más.

María entiende a los jóvenes: ella misma dijo su sí siendo muy joven. Hoy encomendamos a la juventud —la de nuestra familia y la de nuestra tierra— para que encuentre en ella una madre y un camino.

Deprecaciones

Poderosa Señora, destruye las fuerzas del príncipe de las tinieblas cada vez que pretenda invadir el pueblo de tu amor. (Dios te salve, María...)

Sálvanos, oh María, de la invasión del error; consérvanos en nuestra fe y que no haya nada en el mundo que sea capaz de arrancarnos de tus brazos de cariñosa Madre. (Dios te salve, María...)

Ilumina, Señora, la mente de tus devotos, esclarece su conciencia, santifica su corazón, para que puedan descubrir los engaños de sus enemigos y rechazar las dádivas con que se quieren comprar sus creencias. (Dios te salve, María...)

Día 6

Patrona de la patria

Luján es el corazón espiritual de la Argentina: allí se reza por la unidad nacional, por los gobernantes, por la paz social. La Madre reúne bajo su manto a un pueblo dividido tantas veces por la política y la desigualdad.

Rezar por la patria no es partidismo: es pedir que reinen la justicia, la honestidad y la fraternidad. La Madre de todos nos recuerda que somos hermanos antes que adversarios.

Deprecaciones

Virgen de Luján, en tus brazos nació el pueblo argentino; sé su Madre a través de todos los tiempos. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, Madre de la patria, guíala siempre por el sendero de la dicha y de la prosperidad. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, Madre de nuestra libertad, vela continuamente por esa libertad, y que el pueblo argentino no sea jamás esclavo, y mucho menos esclavo de las pasiones y de los vicios, que constituyen la peor de las esclavitudes. (Dios te salve, María...)

Día 7

La familia bajo su manto

A Luján llegan familias enteras: para bautizar, para agradecer, para pedir por un hijo enfermo o alejado. La basílica ha visto pasar generaciones de la misma familia ante la misma imagen pequeña y morena.

La fe se hereda en casa, de abuelos a nietos, como se hereda el amor a la Patrona. Cuidemos esa transmisión: llevar los hijos a María es dejarles la mejor herencia.

Deprecaciones

Virgen de Luján, contempla a tus hijos al pie de tu trono. Vienen a implorarte. No desoigas sus ruegos. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, contempla a tus hijos al pie de tu trono. Vienen a agradecerte tus favores. Acepta el homenaje de su gratitud. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, grande es el número de tus devotos. Multiplícalos aún, como las estrellas del cielo y las arenas del mar. (Dios te salve, María...)

Día 8

Pequeña y morena

La imagen de Luján es diminuta —apenas unos centímetros de terracota— y con el tiempo se oscureció. Pequeña y morena, se parece a su pueblo. Su tamaño enseña que la grandeza de Dios cabe en lo humilde.

No hacen falta cosas grandes para sostener una fe grande. Una imagen pequeña, un rosario gastado, una oración sencilla: por ahí entra Dios en la vida de millones.

Deprecaciones

Virgen de Luján, que la paz reine siempre en este pueblo, que confía en ti. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, alcánzanos la gracia de vivir continuamente en paz con nuestro Dios, sin que el grito de rebeldía de Lucifer suene jamás en nuestros labios. (Dios te salve, María...)

Reina de la Paz, ruega siempre por nosotros. (Dios te salve, María...)

Día 9

Madre, aquí estamos

Termina la novena como termina toda peregrinación a Luján: ante la Madre, sin palabras grandes, solo con el corazón. «Madre, te vinimos a ver.» Ella no defrauda a quien la busca.

Volvemos a casa, pero la alianza con la Patrona continúa: en el rosario diario, en la fe transmitida, en el compromiso por una patria más justa. La Virgen se quedó junto al río; que nosotros nos quedemos junto a ella.

Deprecaciones

Virgen de Luján, coronada por la gratitud de tu pueblo, haznos dignos de conseguir la corona de la inmortalidad. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, a quien nuestra piedad ha erigido un santuario, convierte nuestros corazones en verdaderos santuarios de virtud y santidad. (Dios te salve, María...)

Virgen de Luján, bendice los pueblos en cuyo templo se te ha erigido un altar; bendice los hogares de cuyos muros penda tu imagen; bendice las congregaciones que llevan tu nombre; bendice a los que prendan sobre sus pechos tus medallas y escapularios; bendice a todos los que propaguen tu devoción y, finalmente, bendice a los que pronuncien tu nombre con devoción y amor. (Dios te salve, María...)

Oración final para todos los días

Oración final

Omnipotente y sempiterno Dios, que has dispuesto que la Santísima Virgen sea nuestra intercesora ante tu divino poder, acepta propicio nuestra devoción hacia Ella bajo el título de Nuestra Señora de Luján, a fin de que por sus méritos y por sus ruegos obtengamos el don de tu santa gracia en la vida, y la dicha de nuestra salvación en el cielo. Amén.

Oración para todos los días, deprecaciones propias de cada día y oración final: texto tradicional de dominio público de la novena a Nuestra Señora de Luján, con modernización ligera de las formas arcaicas de segunda persona (vos/vosotros → tú), conservando el sentido y la estructura. Meditaciones: composición original de Rezo. Pendiente de revisión.

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